Curazao: un país que celebra la vida

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Photo by amolinam2016

Los tonos fuertes de azul, naranja, verde y rojo de las fachadas que adornan Willemstad, la capital colonial, la han convertido en el singular atractivo de la isla de Curazao, en el Caribe, que junto con sus habitantes felices, la transforman en un destino turístico especial.

Así, en la zona central del país, la arquitectura se destaca: casas con techos de inclinación pronunciada, algunas construcciones conservadas en estilo Art Decó, se convierten en una parada obligatoria para cualquiera que visite la Avenida Handelskade, que se encuentra en una zona histórica declarada como Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco en 1997.

La esencia arquitectónica de las construcciones más famosas de la isla es holandesa. Durante el siglo XVII, los barcos holandeses exportaron sal, conocido en la época como el oro blanco, muy importante para los países europeos en aquel tiempo.

Durante la construcción de los edificios se han utilizado materiales como la piedra caliza y arena que se resistieron al paso del tiempo, y que ahora son restaurados para evitar el deterioro por la influencia del clima tropical. Willemstad es dividida en dos barrios: Punda y Otrobanda, conectados por el puente de la Reina Emma que cruza la Bahía de Santa Ana, y se abre para el paso de grandes buques de carga y otros de cruceros. Por cierto, Curazao también es uno de los más importantes destinos de cruceros del Caribe. La noche en la región gana colores aún más destacados, ya que todas las casetas y los puentes tiene luces de neón que convierten a la región en un pesebre arquitectónico iluminado, un espectáculo para los ojos y para el alma.

Para empezar el día, antes de agitarte por la noche, puedes comenzar practicando el Stand Up Paddle en Curazao Windisurfing. Estando allí podrás explorar las callecitas que se adentran en una antigua estación de desalación de agua. Allí también encontrarás más de 10 playas desiertas y un antiguo fuerte que protegía la isla de los invasores.

En Punda, el mercado flotante, podrás encontrar la Fortaleza de la ciudad de Ámsterdam, el Palacio del Gobernador y el Parque Wilhelmina, que forman parte del circuito histórico local, que no debes dejar de visitar. Un paseo por las estrechas calles es una forma ideal para poder tomar excelentes fotos del lugar.

Por su parte, en Otrobanda el clima es más urbano, la zona está repleta de negocios como hoteles, casinos, tiendas y hospitales. Un lugar que merece ser visitado es el Museo Kura Hulanda, que cuenta los diferentes períodos de la esclavitud que la isla caribeña ha sufrido en manos de los conquistadores. Anualmente el rey de Holanda y su esposa de origen argentino, la reina consorte Máxima, visitan todas las islas de las Antillas Holandesas con regularidad.

Más de 146 mil personas viven en el territorio de 444 kilómetros, que está en el sur del mar Caribe, a unos 70 kilómetros al norte de Venezuela. La mayoría habla holandés, inglés, español y papiamento, que es una lengua nativa de origen criolla. El pueblo es muy acogedor y demasiado amable.

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