Qué ver y hacer en dos o tres días en la ciudad de Dublín, capital de Irlanda

Dublín es la puerta de Irlanda, el centro neurálgico del país, aunque el caos a veces se apodera en momentos de apuro el tráfico. Pero el sistema de autobuses funciona muy bien, con puntualidad y protegido del viento y el frío.

La ciudad no es tan colorida como los campos y ciudades del interior, pero es tranquila, amistosa, se asemeja a una ciudad inglesa suburbana, con edificios históricos y encantadoras residencias de ladrillo. Dublín es una ciudad pequeña, pero con la particularidad de que su centro, es lo suficiente grande como para conocerlo en uno dos o tres días.

Dublín, una escapada a la modernidad de la tradición

Ciudad de fundación vikinga Dublín ha sabido avanzar hasta colocarse entre las ciudades que más se ha modernizado de Europa. El hecho de que más de la mitad de su población tenga menos de 30 años y su pequeña extensión, hacen que sea un lugar perfecto para visitar en una escapada de fin de semana. Además, si se conocen los descuentos se puede convertir en un destino bastante asequible para todos los bolsillos.
En lo primero que hay que ahorrar es en el alojamiento y es que los hostales Dublin tienen una gran cantidad por precios al alcance de todos. Por 10 euros se puede pasar la noche en uno de ellos con el desayuno incluido y cerca del centro, en una habitación compartida.

También se puede ahorrar en el desplazamiento al aeropuerto ya que en vez de escoger el Express, que tarda media hora y cuesta 6 €, se puede coger la línea regular 16 A que cuesta 2,20 € y tarda 50 minutos. Además, este autobús para en la O’Connor Street, que es una de las calles principales de la ciudad.

Una vez allí se pueden recorrer sus calles estrechas acercarse a las estatuas de sus personajes emblemáticos como Oscar Wilde, la pescadera Molly Malone o los Leprechaun, los clásicos duendes irlandeses que se esconden en los rincones más ocultos de la ciudad.

En Dublín el río Leffey divide la ciudad en dos: el norte habitado por una clase media baja y el sur en el que se sitúan los barrios más adinerados. En el norte del río, se encuentran algunos de los atractivos de esta ciudad. La calle O’ Connor es una de sus principales arterias llena de bares, restaurantes y tiendas. Pero si algo caracteriza a esta calle es el monumento a la luz. Éste cono de acero inoxidable de más de 150 metros de altura se creó para conmemorar la llegada del nuevo milenio y se ha convertido en uno de los símbolos de la ciudad.

También al norte de la ciudad se encuentra el parque Phoenix el más grande de Europa, cinco veces más grande que Hyde Park, en él se puede desde hacer un picnic hasta dar una vuelta por sus extensos campos verdes pasando por visitar el Zoo de la ciudad o la residencia de la Presidenta de Irlanda.

Al sur del río Leffey nos encontramos la parte más rica turísticamente hablando. El Trinity College es una de las instituciones que merece la pena visitar por su gran biblioteca en la que se pueden admirar algunas piezas únicas de la literatura Irlandesa. Esta institución creada hace más de 400 años, durante los dos primeros siglos sólo acogía a alumnos protestantes. En la actualidad, cuenta con más de 16.000 estudiantes y es una de las mejores consideradas de Irlanda y del mundo.

Otra de las calles que es necesario recorrer es Henry Street que junto con Grafton Street es una de las zonas peatonales más comerciales de la ciudad.

Pero si hay algo que es imprescindible es Kilmainham Gaol, una antigua cárcel que ahora han convertido en museo y que pese a estar un poco escondida es uno de los monumentos que esconden parte de la historia del país. Y es que, por esta prisión que pasaron muchos de los líderes de las revueltas de independencia. En este caso, cuesta 6€ la entrada pero los estudiantes con carnet pueden pagar 2 €.
Y siguiendo con la historia de la capital irlandesa para conocer el arraigo de las dos tradiciones hay que visitar las dos catedrales más importantes de la ciudad, La Christ Church’s Cathedral (5,75 €) y la St. Patrick’s Cathedral (3,50 €) son reflejo de las dos religiones mayoritarias del país la católica y la protestante.

Irlanda esta marcado por las luchas políticas y religiosas y esto se ve reflejado en The Liberties, el barrio de las libertades dublinese en donde se podía practicar la fe católica con libertad en tiempos en los que estaba prohibido hacerlo abiertamente. Y es precisamente esta zona, en donde se encuentra el Museo de la cerveza Guinness o Guinness Store House. Este museo que esta situado al lado de su fábrica que ocupa la extensión de 55 campos de fútbol recibe al año 1 millón de visitantes. Durante la visita, que cuesta 15 € (11€ estudiantes) se hace un recorrido por el proceso de elaboración de esta conocida bebida y al final de ella se sirve una pinta de Guinness al más puro estilo irlandés. Además, este edificio tiene en su bar panorámico una de las mejores vistas de Dublín y ofrece otra perspectiva de la ciudad ya que es el bar más alto de la capital.

El ocio nocturno no es un problema en esta ciudad que cuenta con Temple Bar como barrio en el que se encuentran un gran número de pubs y salas de conciertos en los que se puede disfrutar de música en directo. Otra de las zonas para salir de forma asequible y rodeado de dublineses es Dame Lane Street, poco conocida por los turistas se puede pasar una noche muy divertida pero a las dos de la madrugada suelen cerrar la mayoría de los pubs.

Dublín es una ciudad que cuenta con todos los ingredientes para disfrutar de una escapada llena de historia, buena gastronomía y sobre todo mucha cerveza. Pero si todo esto sabe a poco se pueden realizar excursiones a ciudades cercanas en las que los paisajes de abruptos acantilados y extensos prados verdes pueden completar un viaje redondo.

Dublín es una ciudad hermosa a la que puedes viajar y quedar encantado con tan solo un paseo o caminatas. En ella se encuentran diversos tipos de lugares que te diremos a continuación para que visites cuando Viajes a Dublín y tu estadía sea más agradable.

El imprescindible Temple Bar

La mayoría de los lugares de interés están en el centro de la ciudad, así que lo recomendable es alojarte en un hotel cerca de O’ Connell Street. Los lugares de interés podrás cubrirlos en un corto tiempo. Los aspectos más destacados incluyen los pubs de Temple Bar en horas de la tarde, las orillas del río Liffey, el polémico Obelisco de o ‘ Connell Street y la fábrica Guinness, la mejor vista  de la ciudad. Los edificios históricos, como el castillo de Dublín y también parques y jardines merecen una visita. Revisa las principales atracciones y consejos para enriquecer tu itinerario:

Guinness. La visita a la fábrica Guinness es la atracción número 1. No se te la pierdas. Además de descubrir por qué la cerveza es orgullo nacional, podrás tomarla. En su torre te ofrece la mejor vista de la ciudad.

 

Temple Bar. Hay una plétora de pubs, donde las pintas de bebida de Guinness son bien tomadas. Es esencial dar un paseo por las calles para disfrutar del movimiento, ver a los músicos callejeros, ver al irlandés fraternizar en los bares y en las mesas en la acera. El lugar es también punto de noche. Beber al estilo irlandés: dos pintas en cada barra. Hacer una ruedecilla, ve conociendo varias barras.

Centro histórico

Vale hacer un paseo por el centro de la ciudad para llegar a lugares de interés como o ‘ Connell street, el Obelisco, las orillas del río Liffey, Trinity College, el edificio de la oficina de correos y Phoenix Park.

La visita agradable Old Jameson Distillery-Another es la fábrica de whisky de The Old Jameson Distillery. Los irlandeses dicen que crearon el whisky y los escoceses lo copiaron. Hay marcas muy tradicionales y Jameson es uno de ellos. Los irlandeses beben whisky en shots, a menudo entre una o dos de cerveza. Pero, tómatelo con calma, porque incluso los shots son los más difíciles.

Los castillos irlandeses son símbolo de la cultura y la historia local. En Dublín, hay dos agradables. Una visita al castillo de Malahide para disfrutar de la belleza del lugar, o tomar un baño en la historia irlandesa, visitando el castillo de Rathfarnham.

Museo James Joyce. Este museo se llama la torre de Joyce, una fortaleza de la torre/antiguo, en Sandycove. El lugar alberga una colección de algunas posesiones de Joyce. Para los aficionados por el escritor, también está el James Joyce Centre, que organiza excursiones en el Dublín de Joyce y eventos musicales.

Museo de Dublín. Realmente en la literatura debe extender la gira más allá del Museo de Joyce. El Museo del Escritor de Dublín se convirtió en punto turístico imperdible. El lugar reúne todo acerca de los grandes literatos de Irlanda, y de los cuales, cuatro son premios Nobel.

 

O ConnellStreet :

Es considerada una de las calles más importantes de Dublín con tiendas bares restaurantes y esculturas que representan o Connell Street está ubicada en pleno centro de Dublín.

GraftonStreet :

En esta calle se encuentran atractivos como la estatua de Molly Malone y al igual que o Connell Street es una de las más importantes de la ciudad y visitadas

Trinity College:

Esta es una de las universidades más antiguas y famosa del mundo

Castillo de Dublín

Este sitio fue reconstruido tras un incendio, pero el interior del lugar sigue intacto las afueras del lugar no representa la de un castillo.

Guinness Storehouse:

Si eres fanático de las cervezas, en tus viajes a Dublín no puedes dejar de visitar este lugar. Se trata de una fábrica de cervezas antigua y una de las más visitadas por los turistas. Contiene un bar desde el que se puede ver la ciudad de diferentes ángulos.

Antigua destilería de Jameson:

Dublinia.

Es sin duda alguna uno de las exposiciones más interesantes que interactúa con turista y los invita a conocer diferentes épocas de Dublín por medio de un viaje

Cárcel de Kilmainham:

En esta famosa cárcel fueron muchos personajes de la lucha por la independencia de Irlanda, funciono durante más de 100 años. Podrás dar un recorrido por celdas oscuras y capillas del lugar que recuerdan como fueron los días de estos patriotas encarcelados. Esta experiencia hará de tus viajes a Dublín algo inolvidable.

Ayuntamiento de Dublín:

Es una de las bellezas arquitectónicas construida por un gremio de mercaderes, puedes hacer una visita por este sitio para conocer más sobre la arquitectura y cultura de la ciudad

Casa numero 29

Es una casa antigua que representa la vida en la burguesía de los años 1790 y 1820. Durante el recorrido podrás ver diferentes sitios de la casa e incluso podrás ver un video en la que una inquilina cuenta cómo fueron sus 12 años de estadía en la casa.

Es recomendable planear los viajes a Dublín durante el verano porque su clima es más agradable.