La Habana es el corazón de Cuba

La primera impresión que se tiene de la ciudad de la Habana es la de un opulento pasado, marcado por la magnificencia de los edificios de concreto y techos altos, con un ostentoso recuerdo de los tiempos cuando era la Habana esplendorosa, por así decirlo, el casino de los Estados Unidos.

Esto, sin embargo, muestra una faceta diferente de la Habana. El 70% de los cubanos viven en casas en mal estado o con una que otra reparación y corren el riesgo de un colapso. “La gente se ha acostumbrado a vivir con el peligro y ya no pienso en eso.

Afortunadamente, la música resuena en cada esquina, las personas son muy alegres a pesar de las dificultades, algunas zonas han sido recuperadas lentamente, son problemas con respecto a la seguridad y la Habana es una ciudad vibrante y fascinante.

Para el turista, la Habana es especialmente atractiva en su centro histórico o, para ser más exactos, desde el Capitolio hacia el norte, un área que abarca el pedazo de la Habana Vieja y el centro de la Habana donde se encuentra, de hecho, uno de los lugares gastronómicos más populares de la ciudad encerrada en un imaginario guión que camina tras las huellas de Ernest Hemingway, el escritor estadounidense que adoptó la capital cubana como su residencia.

Ofertas Cuba

Me estoy refiriendo al bar restaurante El Floridita, una institución que, además de La Bodeguita del Medio y el Hotel Ambos Mundos, es visita obligada para los turistas extranjeros que visitan la ciudad.

No te puedes perder también el cuarto oscuro de la Habana, situado en una torre con 35 metros de altura en la Plaza Vieja y proporciona una viva visión del color de la vida en la Habana, de arriba a abajo, los 360 grados. Es como un periscopio gigante que señala las calles de la Habana.

Caminando casi siempre es la mejor manera de ver lo que la ciudad puede ofrecer pero es necesario recorrer la Calle Obispo una arteria comercial llena de vida, sonidos y olores en el Museo Nacional de Bellas Artes a la Plaza de Armas, en el centro histórico.

Estando aquí, el viajero se encuentra en el corazón de la zona más atractiva de la Habana y no faltan plazas hermosas para visitar. Plaza de Armas, Plaza Vieja, Plaza de San Francisco de Asís y la Plaza de la Catedral que es magnánima y está a poca distancia.

Más atrevido y original es el callejón de Hamel, un artista Afro-Cubano y el loco creativo de Salvador González Escalona, quien pintó los edificios de una calle entera de forma extraña con grafiti gigante, y donde las creencias y tradiciones de la Santería o Candomblé tienen un papel clave.

Ya estando allí nada mejor que el malecón, especialmente agradable por la noche y cuando las olas del mar vencen con un bang en el rompeolas irrumpiendo en la carretera y poniendo en riesgo a los automóviles y peatones sin piedad.

La Habana es uno de esos lugares donde sales caminando incluso sin mapas, dejándote perder en las calles del centro histórico. Siempre hay algo interesante que ver, un edificio curioso con una persona agradable hablar, una escucha sonido melodioso.

En cada esquina hay alguien cantando y tocando maracas, trompeta, guitarra; cada puerta sale una salsa, rumba, cha cha chá. La Habana es una ciudad feliz y viva, esperando a ser descubierta.

Central de vacaciones